eyc
Newsletter
Por favor, ingrese un email válido
28ch

Dos volúmenes superpuestos en forma de cruz componen esta casa de descanso imaginada por el arquitecto Pedro Reis para integrarse al entorno con lúdico simbolismo.

Sobre plácidas colinas, al sur de la costa de Alentejo (Melides, Portugal) se levanta esta casa de 344 m². Se sabe que sus felices y exigentes propietarios abrieron un concurso de arquitectura del que participaron tres afamados estudios del país y entre una variada gama de propuestas eligieron la presentada por Pedro Reis: esta casa se une al entorno (algo exuberante pero a la vez suave y pacífico) expresándolo en su composición y, al mismo tiempo, se distancia de él con su fuerte impronta geométrica que reenvía a lo construido, a lo no natural, a lo humano.
El hecho de que esta geometría se manifieste en forma de cruz alude a la tradición (muy presente en Portugal) de la arquitectura románica que planteaba sus templos en base a figuras geométricas simples que se acoplaban para simbolizar la unión de dos mundos, el del hombre y el de Dios; aquí dos volúmenes se refuerzan sinérgicamente para simbolizar de forma lúdica (porque la cita que hace Reis no es religiosa) el vínculo entre lo terreno (pero también lo terrenal) y el cielo (que, dentro de esta oposición es también lo natural).

El volumen superior es de estilo racionalista, moderno, con grandes superficies vidriadas abiertas al paisaje que logran producir un efecto etéreo, reforzado por el blanco en los pisos, en las paredes interiores y en el cemento que recubre la fachada. El hecho de que este nivel prácticamente carezca de divisiones (en términos funcionales alberga una cocina, un living y una suite, todos amplísimos, además de los servicios) y de mobiliario (hablamos de un minimalismo extremo resuelto con muebles estilo internacional) no hace sino acentuar esta impresión. Pareciera que el nivel uno flotara o fuese a despegar en ascensión al cielo. Sin embargo, se halla sólidamente anclado en el volumen inferior (nivel cero) cuyo revestimiento de hojas de hormigón color tierra lo mimetizan con el suelo en el que se afinca, dándole soporte y estabilidad a la casa.
La idea de solidez y arraigo al terreno en el nivel cero se plasma no sólo en la elección del color de los muros: su fachada norte se halla completamente cegada, mientras que la fachada que da al sur cuenta con una secuencia de ventanas altas y angostas (también propias del arte románico) que semejan las de una antigua fortaleza o construcción sacra. Estas ventanas que se asoman sobre el valle son para ver pero no para ser vistos, recalcan la funcionalidad íntima del nivel que va a albergar cuarto dormitorios, servicios y un garaje.Una piscina situada a la altura de la primera planta es el elemento de transición entre los dos mundos (o de conjunción entre los dos volúmenes).
Lo que realmente sorprende en esta maravillosa obra de Reis es la coherencia: todo el conjunto de elecciones, desde el mobiliario a la pintura o los revestimientos, están supeditados con simplicidad y sin necesidad de forzar las cosas al simbolismo lúdico que anima el edificio: una invitación a disfrutar de lo natural (lo celeste, lo dado) haciendo uso de lo terrenal (lo mundanal, lo fabricado) que da como resultado un divino descanso en medio del confort más absoluto. ~

Texto: María Soledad Franco
Fotos: FG+SG – Fernando Guerra, Sergio Guerra

PROYECTO
Arq. Pedro Reis
www.preis.pt

Solari_300

Suscribite a nuestro newsletter y recibí noticias de arquitectura y decoración

Por favor, ingrese un email válido
Arquitectura y decoración

datafiscalWhatsApp
+54.0221.463-5641
La Plata, Buenos Aires, Argentina